Si el fallecido vivía solo o era el titular de los suministros, hay que dar de baja o cambiar la titularidad de cada contrato. Si no se hace, los cargos siguen llegando y, en cuentas bloqueadas por el banco, se acumulan impagos.
Suministros básicos a revisar:
- Electricidad (Endesa, Iberdrola, Naturgy, Repsol, etc.)
- Gas natural o butano
- Agua (compañía municipal o privada)
- Internet y telefonía fija/móvil
- Comunidad de propietarios (informar al administrador)
Suscripciones digitales que conviene cancelar:
- Streaming (Netflix, HBO, Spotify, Apple Music, Amazon Prime, Disney+).
- Almacenamiento en la nube (iCloud, Google One, Dropbox).
- Software con licencia anual (Adobe, Microsoft 365).
- Diarios y revistas digitales.
- Aplicaciones móviles con renovación automática.
Dos opciones para suministros:
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Baja del contrato: el contrato termina. Útil si la vivienda va a quedar vacía o se va a vender. Gratuita presentando certificado de defunción, sin penalizaciones aunque haya permanencia activa.
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Cambio de titularidad: el contrato continúa con un nuevo titular (heredero, cónyuge, comprador). También gratuito por causa de defunción. Recomendado si la vivienda sigue usándose.
Telefonía móvil: importante dar de baja la línea no solo para evitar cobros sino para bloquear accesos a apps y servicios asociados al número (WhatsApp, banca, dobles factores). Algunas operadoras conservan el número durante un tiempo antes de reasignarlo.
Tarjetas de crédito y débito: aunque las gestione el banco con la notificación de defunción, conviene revisar suscripciones pagadas con tarjeta — algunas siguen activas hasta que el comerciante recibe rechazo.
Coches y motos vinculados a apps: si el fallecido tenía vehículos conectados (Tesla, BMW Connected, etc.), las apps siguen activas hasta que se cambia la titularidad — ver Cambio de titularidad de vehículos.